
Ciudad de México – La industria minera-metalúrgica nacional cerró 2024 con un repunte moderado, tras un año marcado por la volatilidad de los mercados y las crecientes exigencias regulatorias. El Informe Anual 2025 de la Cámara Minera de México (CAMIMEX) reporta un crecimiento de 1.3 % respecto a 2023, impulsado principalmente por el alza en los precios internacionales de metales clave y un entorno global que favoreció las exportaciones.
El valor de la producción minero-metalúrgica alcanzó 312 461 millones de pesos, lo que representa un incremento real del 19.6 % en comparación con el año previo. Este resultado fue posible gracias a la fortaleza de metales como el oro, la plata y el cobre, cuyo comportamiento en los mercados internacionales compensó parcialmente los retos operativos que enfrenta la industria.
Inversión: crecimiento en operación, caída en exploración
Durante 2024, el sector destinó 5 063 millones de dólares en inversión, un aumento del 2.1 % respecto al año anterior, aunque por debajo de la proyección inicial de 5 131 millones de dólares. De acuerdo con CAMIMEX, la mayor parte de estos recursos se concentró en mantenimiento y expansión de operaciones existentes.
El contraste negativo se dio en el rubro de exploración, con una disminución del 11.5 %, al registrar entre 437 y 438 millones de dólares. El organismo atribuye esta caída a obstáculos regulatorios, falta de certeza jurídica y retrasos en la autorización de proyectos, lo que desalienta la búsqueda de nuevos yacimientos.
Además, se advierte que más de 6 800 millones de dólares en nuevos proyectos permanecen detenidos por trámites ambientales, una situación que podría afectar la competitividad del país frente a otras naciones productoras.otras naciones productoras.

El empleo directo en la minería se mantuvo prácticamente estable, cerrando 2024 con 416 663 puestos, apenas un 0.1 % menos que en 2023. No obstante, se registró un avance importante en la participación femenina, que creció 3.6 %, alcanzando los 77 190 empleos ocupados por mujeres.
La CAMIMEX destacó que los salarios en el sector son, en promedio, 34 % superiores al promedio nacional, consolidando a la minería como una fuente de empleo bien remunerado y con beneficios adicionales que superan a los de otros sectores industriales.
En términos macroeconómicos, la minería aumentó su participación en el PIB nacional de 2.75 % a 2.77 %, y en el PIB industrial de 8.63 % a 8.70 %. Esta leve pero constante alza refleja la estabilidad del sector como columna vertebral de la economía productiva.En el plano regional, los estados de Sonora, Zacatecas, Durango, Chihuahua y Guerrero encabezaron la producción minera, con un crecimiento promedio de 2.5 %, por encima del promedio nacional. Este dinamismo se explica por la presencia de grandes operaciones y proyectos de minerales estratégicos para la industria global, particularmente en la transición energética.
Retos para 2025: certeza jurídica y agilización regulatoria
El presidente de CAMIMEX, Pedro Rivero González, calificó el desempeño como “moderado, pero consistente con el compromiso de la industria con México”, y subrayó que para mantener el crecimiento se requiere “fortalecer la competitividad y recuperar la inversión en exploración, que es la semilla de la minería del futuro”.
El informe advierte que 2024 se desarrolló en “un escenario con condiciones poco favorables”, con impactos negativos en inversión, empleo y exploración. Por ello, se plantea la urgencia de crear un entorno de mayor certidumbre jurídica, con trámites más ágiles y políticas fiscales que reconozcan los ciclos naturales de la industria.
La CAMIMEX señala que México tiene una “ventana de oportunidad histórica” para integrarse más a las cadenas de valor de Norteamérica, aprovechando el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la creciente demanda de minerales críticos para energías limpias, baterías y manufactura avanzada.
Si se capitaliza esta coyuntura, el país podría fortalecer su papel como socio clave en la seguridad energética y en el abastecimiento sostenible de recursos esenciales para la transición verde global.

