A pesar de un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y conflictos comerciales, la economía mundial podría tener un mejor desempeño del previsto en la segunda mitad de 2025, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que mantuvo sin cambios sus previsiones de crecimiento en su informe mensual.

El documento destaca el fuerte consumo de crudo por parte de las refinerías, impulsado por el aumento en los viajes de verano. Solo en junio, el procesamiento de petróleo se incrementó en 2.1 millones de barriles por día (bpd), una señal de que el mercado energético mantiene dinamismo. En ese sentido, India, China y Brasil han superado las expectativas, mientras que Estados Unidos y la eurozona registran una recuperación sostenida.

La OPEP+, que incluye a la OPEP, Rusia y otros aliados, acordó incrementar la producción en 548,000 bpd a partir de agosto, acelerando su plan de reapertura del mercado tras años de recortes. Aunque algunos países, como Irak, han reducido voluntariamente su producción para compensar excesos anteriores, el grupo reportó una producción conjunta de 41.56 millones de bpd en junio.

En paralelo, Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron un acuerdo comercial histórico el pasado 14 de julio en Escocia. El pacto incluye un arancel del 15% sobre productos europeos, a cambio de compras masivas por parte de la UE: 750,000 millones de dólares en energía, 600,000 millones en inversión extranjera directa y una adquisición significativa de equipo militar estadounidense.

Donald Trump, presidente de EE. UU., celebró el acuerdo como un triunfo diplomático y económico: “La UE abrirá su mercado de 20 billones de dólares y aceptará nuestros estándares industriales por primera vez”, afirmó. En Europa, las reacciones fueron más prudentes. El canciller alemán Friedrich Merz subrayó que se evitó una guerra comercial que habría dañado gravemente a las exportaciones, mientras que otros líderes como el irlandés Micheál Martin reconocieron que el pacto encarecerá el comercio, pero brindará mayor estabilidad.

Mientras que en lo económico, los analistas destacan la divergencia inflacionaria como otro factor clave. Mientras EE. UU. muestra aumentos en precios al consumidor —especialmente en bienes básicos—, Europa mantiene tendencias desinflacionarias y China enfrenta una prolongada deflación, acentuada por aranceles y desequilibrios internos.

Pese a estos contrastes, el crudo Brent se ha mantenido estable, cotizando en torno a los 69 dólares por barril, sostenido por la fuerte demanda estacional y el equilibrio que la OPEP+ intenta conservar. El mercado global, aunque incierto, se ve momentáneamente apuntalado por la resiliencia del consumo energético, el repunte industrial y un nuevo marco comercial entre dos de las principales economías del mundo.

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