Foto: Gobierno de México.

En abril de 2025, se puso en marcha una nueva fase clave del Tren Maya: la construcción de su infraestructura de carga, un paso estratégico para convertir este megaproyecto en un motor logístico para el sureste de México.

Esta etapa contempla la creación de 10 complejos intermodales distribuidos en puntos neurálgicos como Palenque, Mérida, Cancún y Puerto Progreso, lo que permitirá conectar rutas ferroviarias con puertos, carreteras y centros de distribución.

Con una inversión significativa, se prevé añadir 250 kilómetros de vías dedicadas exclusivamente al transporte de mercancías, lo que complementará los tramos de pasajeros ya operativos. El objetivo es optimizar la movilidad de productos agrícolas, minerales y bienes de consumo, impulsando la competitividad de la región y reduciendo costos logísticos para productores y empresas.

De acuerdo con estimaciones oficiales, este proyecto generará más de 26,000 empleos directos, dinamizando la economía local y ofreciendo oportunidades para comunidades de Chiapas, Yucatán y Quintana Roo. Además, se proyecta que el tren carguero inicie operaciones en julio de 2026, reforzando la conectividad entre el sureste y otras zonas estratégicas del país.

Descongestionará carreteras y reducirá emisiones al desplazar transporte de carga de camiones a ferrocarril.


Potenciará la exportación de productos locales a través de puertos como Progreso y Coatzacoalcos.
Generará derrama económica en comunidades cercanas a estaciones y centros logísticos.
Con estos avances, el Tren Maya se consolida como uno de los proyectos ferroviarios más ambiciosos de Latinoamérica, combinando transporte de pasajeros y carga para detonar desarrollo económico, turístico y comercial en la región.

📌 Fuente: El País | Revista TyT

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